sábado, 15 de agosto de 2009

19:30 19:32

El lunes había transcurrido de manera muy rápida, pues había tenido muchas cosas que realizar. Ese día me encontraba en Santiago pero al atardecer viaje de regreso a Melipilla, ya siendo de noche como ultima cosa deseaba hacer algunas compras en el supermercado antes de llegar a casa. Me encontraba en la entrada del supermercado guardando mi mochila en un casillero, cuando sentí que algo me golpeaba en mis piernas. En un primer momentopensé que algún conocido me golpeaba con el carro del supermercado para hacerme una broma. Cuando pensé en un conocido(a) imagine a una persona adulta. Pero para mi sorpresa no era nada de lo que yo había imaginado en esas milésimas de segundo que transcurrieron desde que fui golpeado hasta que logre girarme en 180 grados. Ahí frente a mí, estaba el, casi se me sale elcorazón de pura alegría en ese momento. Era mi niño que estaba frente a mi de manera expectante como esperando ver mi reacción ante el. Con sus enormes ojos oscuros llenos de brillo, llenos de vida. En ese momento flecte mis rodillas y quede a su mismaaltura, lo mire, luego lo toque y finalmente lo hable, en ese momento el totalmente inquieto sentado en su coche dio unos pequeños brincos El estaba sonriente, movía sus manitos y emitíaalgún tipo de sonido lingüístico. Al mirarlo a su carita tuve la sensación de que el estaba disfrutando de ese momento por haberme estrellado con su súper coche de tres ruedas.
A través de la expresión de su rostro pude percibir de manera muy significativa que Pedrito tenía muy claro quien estaba frente a el en ese momento, lo cual lleno de alegría y regocijó mi corazón. Habían pasado muchos días sin que pasara algo realmente importante en mi existencia. Eso fue un lapso breve, un instante finito, fue un momento único he irrepetible pero un evento lo suficientemente potente para poder llenar de alegría y buenos afectos todo el universo
“Que importa tío Andrés que no nos veamos hace tanto tiempo, lo único importante para los dos es que yo te quiero tanto como tu me quieres a mi”.Eso fue como lo mínimo que ese niño me dijo con su expresión y con sus gestos. Todo aquello fue increíble, demasiado increíble.
Por distintas razones y causas, uno tiene que separarse abecés de gente que estima. Pero encontrándome frente a los ojos de Pedrito comprendí que todo el tiempo que paso sin que nosviéramos, sin poder estar cerca el uno del otro, finalmente no revestía ninguna importancia. Lo único que verdaderamente trasciende entre todos nosotros los seres humanos es el afecto, elcariño, el amor que sienten seres de una misma especie. En ese sentido somos seres privilegiados que podemos tener sensaciones, sentimientos maravillosos que nos hacen ser únicos dentro de la gama de los seres vivos. El cariño, el amor no esta sujeto a los días, las horas… en fin no esta sujeto al tiempo. El tiempo no existe, el tiempo es nada. Lo único que existe son dos seres que están frente a frente, con el único propósito de entregarse mutuamente toneladas y más toneladas de mucho afecto y cariño. Por eso de manera espontánea en ese momento se genero entre nosotros un puente muy ancho de comunicación de gran nivel, donde solo fuenecesario mirarnos y observar nuestros rostros invadidos de expresiones.
Hay ocasiones donde la comunicación puede ser llevada a niveles poco convencionales y por lo mismo muy poco perceptible para los demás. Lo cual nos demuestra que los sereshumanos tenemos distintos niveles de sensibilidades que hacen que algunos podamos ver y oír donde otros no perciben absolutamente nada. Ese breve instante que nos toco vivir Pedrito y yo a sido una verdadera inyección anímica para mi en ese momento, ya que cuando uno siente que te toca pasar por periodos oscuros, alimentado siempre por hechos negativos que nos golpean una y otra vez, eso hace que uno pueda sentir que todo es negativo en tu vida y lo que es peor sentir que no hay ninguna salida. Pero cuando sucede un hecho tan potente, comoese encuentro fortuito en la puerta del supermercado, sencillamente las cosas negativas que uno carga son violentamente eliminadas por el enorme poder que ejerce el amor, el cariño, los afectos, que dos personas se entregan mutuamente de manera libre y espontánea . Después de aquel día, después de aquel encuentro, después de aquel evento todo cambio, si me venia sintiendo mal, triste y depresivo, todas las cosas malas se terminaron y empecé a sentir que la vida nuevamente comenzaba a sonreír para mí. No fue necesario ir un medico, no tuve que medicarme fármacos ni tampoco seguir algún tratamiento, solo fue necesario estar dos minutos frente a la mirada profunda de un niño que me regalo toneladas de amor y de afecto. ¡Así de simple!, ¡así de fantástico!

1 comentario:

Lluis Carles dijo...

Esta es una vivencia que me sucedio hace ya algun tiempo y ahora he querido compartirla con Ustedes.

Twitter Updates

    follow me on Twitter